Rentar vivienda a estudiantes, consejos prácticos
El principal inconveniente al que se enfrentan los arrendadores del mercado estudiantil es el hecho de que los estudiantes no generan ingresos propios y esto podría complicar el pago del alquiler. No obstante, aquellos inmuebles que se ubican cerca de universidades o escuelas resultan muy atractivos para los jóvenes estudiantes. Otros inconvenientes que pueden surgir en la mente del arrendador son los posibles daños al inmueble, ruido excesivo y quejas vecinales o bien subarriendos sin previo aviso.
Si bien esta actividad no está exenta de riesgos, estos se pueden prevenir o mitigar mediante un contrato claro que beneficie a ambas partes, es decir, tanto al arrendador como al arrendatario.
Dicho contrato debe se estar a nombre del Arrendatario, es decir, en este caso el estudiante quien es la persona que habitará el inmueble. Poner la documentación a nombre del universitario es una forma de preparar el camino en caso de que se presente algún incumplimiento. El padre o tutor puede ocupar la figura de fiador (no aval), ya que este suele ser el responsable de los pagos.
Si una vivienda es ocupada por dos o más estudiantes (roomies), establecer un contrato colectivo que nombre a todos los arrendadores un error. Es aconsejable establecer un contrato individual con cada uno.
Otras recomendaciones adicionales pueden ser llevar a cabo una investigación inquilinaria con la autorización previa de los inquilinos, contratar una póliza jurídica y registrar el contrato a través del buró del arrendador
En todo caso, siempre es aconsejable establecer una relación de respeto y dejar claro en el contrato las bases y condiciones del arrendamiento.